viernes, 9 de agosto de 2013

VENCER AL ADVERSARIO, NO SER IGUAL



VENCER AL ADVERSARIO, NO SER IGUAL

CONSTA DE SIETE REFLEXIONES:


1. ES SOLO UN COBARDE PREOCUPADO POR él MISMO

 Cuando quiere el adversario apropiarse de un alma, la humilla, rebaja, denigra, basurea, porque así la destruye o aniquila toda defensa, logra infundirle miedo y que acabe temiendo por sí, donde ésta comienza a buscar como autodefensa evitar lo que le merece odio, maltrato, desprecio, etc.

 Siempre la violencia le sirve al satanás para someter a las almas, y a veces la ejerce por él mismo, pero generalmente lo hace por medio de otros que le prestan generosa colaboración consciente o inconsciente, pero siempre voluntaria, y por lo tanto nunca inocente.

 Colaboran con el adversario conscientemente aquellos que quieren efectivamente dominar, someter, aplastar y humillar  a las almas imponiéndoles su maldita y caprichosa voluntad ambiciosa y despiadada, es decir, aquellas almas que quieren hacerse servir, adorar, obedecer, etc.

 Tal cosa ocurre claramente en los dictadores que gobiernan el mundo y las naciones, pero también sucede en lo doméstico, personal, en la vida cotidiana donde unos se someten a otros, y donde varios someten a otros por los mismos motivos perversos, ambición, deseo de adoración, perversión, maldad caprichosa y desenfrenada, etc.

 Colaboran inconscientemente con el adversario los que se dejan llevar por sus miedos, vicios, perversiones, etc., incluso creyendo que obran bien, o al menos queriéndolo creer y hacer creer, como por ejemplo una persona que se presenta como líder religiosa y cree servir a Dios haciéndose adorar mientras finge hacer bien al prójimo, no queriendo ver que en realidad solo cumple y ejecuta los actos necesarios para arrastrar a muchos a la sumisión a satanás por el orgullo, la rebeldía contra Dios, el culto a la personalidad, etc.

 Es hora de empezar a buscar a Dios, específicamente, de empezar a salir de la postración cómoda e indiferente en la que nos hallamos sumergidos en la muerte eterna siendo fieles solo al adversario.

 Somos fieles al adversario porque somos fieles a nuestro capricho, interés, ambición, voluntad, no hacemos nada por amor a Dios verdaderamente, todo es expresión del egoísmo, del deseo de ser amados, del miedo a ser despreciados, de ese incansable trabajar para lograr satisfacernos en el ego.

 Nos sometemos unos a otros, nos humillamos mutuamente, porque nos dedicamos egoísta y perversamente solo a nosotros mismos, entonces, con miedo, angustia, preocupación, histeria y desesperación, tratamos de someter, vencer, buscamos la manera de prevalecer, imponernos y triunfar siempre sobre todos.

 Queremos ganar, imponernos, vencer, prevalecer, porque a la vez nos defendemos para que no nos sometan, no nos venzan, no prevalezcan sobre nosotros. Por miedo, orgullo, preocupación y ambición siempre buscamos ganar, someter, estar por encima, no dispuestos nunca a retroceder, renunciar o ceder, eso para el orgulloso es insoportable, y ni siquiera es una opción.

 Si comprendemos la razón por la que somos rebeldes y caprichosos, obtusos, ciegos, sordos, despóticos, comprendemos también la razón por la que el adversario, satanás, es así.

 Obramos mal porque somos unos cobardes miedosos desamorados que solo se preocupan por sí mismos y que andan defendiendo su orgullo llenándose de amor propio, y eso mismo es lo que hace el adversario, porque eso mismo es lo que es, un maldito cobarde que siempre se preocupó por sí mismo, camino en el que se incapacitó voluntariamente para amar y donde terminó perdiéndose para siempre por voluntad y elección propia.

 Si nos asedia, persigue y maltrata el enemigo, es porque esta preocupado, histérico y desesperado, es porque teme por él mismo y esta buscando evitar perder el control, el poder que ha adquirido sobe las almas, y cuanto mas violento se pone en su maldita persecución caprichosa, mas en evidencia queda que es solo un cobarde preocupado por él mismo.

2. TODO SE LE ESCAPA DE LAS MANOS

 Humilla, denigra, maltrata, basurea, rebaja, etc., el adversario, debido a que esta desesperado por controlarnos, someternos, esclavizarnos, busca con angustia e histeria la manera de prevalecer porque teme por él mismo, teme por su reino-dominio, y supone que, cuanto mas violencia emplee, obtendrá lo que quiere.

 También es a cada instante mas violento, humillante y despreciativo porque crece su miedo, su preocupación, de manera que, no puede ya controlarse, ni aun queriendo fingir bondad para seducir, demostrando en los hechos lo que ocultaba hasta ahora con sus palabras hipócritas y embusteras.

 Como a cada instante mas teme por él mismo, mas orgulloso se vuelve, es decir, mas se miente y engaña diciéndose lo que quiere escuchar, aquello de lo que trata de convencerse, pero que en realidad no cree porque ve lo evidente aunque no pueda conocer o ver la verdad.

 No puede conocer ni ver la verdad, porque no puede ver a Dios, ya perdió su oportunidad para hacerlo, eligió admirarse a él mismo y no levantar su inmunda cabeza, ahora, deforme y abominable, no es digno de hacerlo, no es digno de dirigir su asquerosa y repugnante mirada a Dios Santo y Puro, pero tampoco puede ni quiere, esta obsesionado consigo mismo.

 Se encierra en su abismo y se adora, admira, se miente, se dice mentiras queriéndose engañar, incluso dice que no tiene miedo y se esfuerza por demostrarlo, pero es un maldito loco delirante de orgullo, soberbia, celos, amor propio, etc., que no puede salir de la fantasía que ha inventado.

 La cuestión es que, como todo loco por elección propia, es decir, como todo maníaco obsesivo que no quiso librarse de su ambición, perversión y maldad, pues quiso ser dios y rey, y al final, se convenció de que lo era y eso es lo que se sigue diciendo queriéndose convencer, o mas bien, debiéndose convencer a cada instante para no ver lo que es en realidad mientras se cae a pedazos.

 Esta obsesionado con mentirse y con construir esa mentira, y una vez lograda, suponiendo que es real, como se derrumba por lo precaria que es, se enfurece tratando de sostenerla, atacando él mismo a los que le ayudaron a construirla, pues la furia propia del terror, de ese miedo obsesivo y delirante que surge de la preocupación por sí que lo domina, lo acaba por desbordar y odia sin límite ni piedad buscando excusas para hacerlo.

 Busca excusas para odiar en el sentido de que se convence a sí mismo de que otros son responsables de su ruina y desmoronamiento, y la furia y bronca que siente, la escupe sobre los que quiere ver como responsables, aquellos que en su retorciendo y ciego pensamiento vio como tales.

 Es un delirante de vicios y maldad, es peligroso, pero, esta desconcertado, no sabe ni que hacer, ni que pensar, no sabe ni que sentir, ni que querer, entonces, confundido, como todo inepto que se da cuenta de su ineptitud, odia, y en vez de odiarse a él mismo, odia a cualquiera en derredor, busca a quien culpar, acusar, hundir.

 Acá es que cualquiera cae, pues es un errático, un lunático, ve lo que quiere, no tiene verdad en sí y es incapaz de pensar coherentemente, entonces, castiga al primero que tiene a mano, y así como lo encumbró en el mundo, lo hunde, lo hace odiar y despreciar.

 Al final no sabe ni lo que quiere y se encuentra odiando, persiguiendo descontrolado y queriendo destruir lo mismo que él construyó haciéndose adorar como arquitecto del universo.

 La cuestión es que, como no hemos buscado a Dios, como no hemos querido aceptar Su Voluntad en nuestra vida, carecemos de defensa, no tenemos protección, es decir, puede el adversario hacer de nosotros lo que se le antoje, y encima, seguimos sin recurrir a Dios, sin buscar al Señor, sin colaborar en Su Revelación, sin querer recibir la Palabra de Dios Viva Que nos Salva.

 Si no buscamos a Dios, si no colaboramos en la Revelación, manifestamos que deseamos seguir permaneciendo en tinieblas, estamos diciendo que queremos estar a merced de un delirante de orgullo y soberbia, de un farsante que se preocupa por hacerse adorar y por ser creído, el mismo que ve y comprueba que no es lo que se imaginaba conseguir u obtener lo que deseaba, decepcionándose por ello, odiando a cualquiera que se ponga al alcance.

 Ese odio es producto de su frustración, de su error que no va a aceptar, y es también producto de querer imponerse, prevalecer y controlar con violencia cuando ve o cree que se le escapa el poder sin llegar a comprender que se esta hundiendo y por ello todo se le escapa de las manos y se le vuelve adverso.

 El que no ha querido amar a Dios, se hunde en sí mismo, se desmorona falto de consistencia, se derrumba en sí, mientras que ve que todo se aleja, huye, se le escapa, pero no comprende que en realidad se esta hundiendo, abismando, introduciendo en sí, nada le huye, solo él se pierde.

3. satanás Y SU PROSTITUTA

 Humilla, denigra, insulta, rebaja, ataca, desprecia, etc., el adversario a las almas para dominarlas, controlarlas, someterlas, doblegarlas, pues sabe que tiempo mas, tiempo menos, la mayoría cede, son pocos los Mártires y menos aun en estos tiempos de generado desamor a Dios.

 Cuando no quiere que amemos a Dios, nos ataca con violencia imponiendo de esta manera la creencia, o creando la percepción, de que amar a Dios esta mal, y si lo que elegimos es seguir al Señor en El Camino de la Revelación de Su Divina Voluntad, tanto mas teme el adversario por él mismo, de manera que mas violento se vuelve atacándonos con toda la saña de sus celos que lo devoran-consumen desesperado por ser adorado él.

 Por la fuerza, el odio, la maldad que vomita sobre nosotros directa o indirectamente, quiere imponernos que creamos lo que él desea que creamos, y no la Verdad, es decir, nos quiere imponer la mentira, desea llevarnos al convencimiento de que amar a Dios y obedecerlo esta mal.

 Si no logra convencernos, persuadirnos, engañarnos, al menos su objetivo es amedrentar, asustar, etc., para imponernos igual que no amemos a Dios, es decir, primero quiere lavar el cerebro, busca convencer, pero no lográndolo, su objetivo es imponernos que no amemos a Dios de todas maneras por miedo, aun sabiendo que no es malo hacerlo.

 En definitiva, sea una cosa u otra, es claro que se tata de un maldito cobarde obsesivo que esta desesperado por lograr ser adorado y por imponer que no se ame y no se adore a Dios, además de que se comporta histéricamente para lograrlo como prostituta celosa al verse despreciada o pospuesta.

 Busca destruir a la persona para conquistarla, para convencerla de que debe adorarlo, no le importa que lo consigue con métodos fraudulentos, solo le importa el fin, conseguir la satisfacción de su objetivo, conformar a su ambición delirante y caprichosa, miedosa, preocupada por sí, a esa histérica maldita que lleva adentro que es la muerte eterna, su vacío y desolación, la falta voluntaria de amor a Dios que quiso tener.

 Esta obsesionado con su orgullo, desesperado por conformarlo, por ello se ha vuelto un histérico insoportable, un maldito cascarrabias, que se dedica totalmente a sí mismo como lo quiso caprichosamente, volviéndose absolutamente insoportable en su intento por imponerse, no dejando de demandar y exigir, obediencia, atención, servicio, postraciones, demostraciones de fidelidad constantes.

 Así como se considera dueño de él mismo, se considera dueño de todos, quiere como loca histérica que todos dancen al compás caprichos, no entendiendo que es dueño, o dueña, de nada, que solo en sus delirios reina, pero que sigue siendo la inmundicia que eligió ser y que no sirve para nada, ni siquiera como descarte.

 Esta tan encerrado en sí, tan pendiente de su prostituta, de esa idea orgullosa y delirante, su misma fantasía, que es la muerte eterna, que no ve que se ha fundido con ésta, y que es ésta la que lo usa, somete, esclaviza, la que dispone de él y de todo a su antojo convirtiéndolo en un idiota, un tonto dominado, sometido y esclavizado.

 El infeliz, lleno de soberbia cree que él domina a todos, cree que gobierna, impera, manda, que pega cuatro gritos y que todos tiemblan por sus caprichos, pero la verdad es que es un maldito cobarde apegado a su delirio, esclavo de éste, como un rey de paja dominado por su reina prostituta y maldita.

 La clara imagen de lo que es satanás dominado por la muerte eterna, es decir por su propio abismo-delirio-fantasía, es el rey vicioso, corrupto, inmundo y abominable que mandó a degollar al Santo Precursor del Señor, San Juan Bautista, herodes.

 Era un cerdo vicioso como todo rey, preocupado por sí y por saciarse en sus vicios hasta reventar como sapo, y habiéndose obligado por una promesa hecha excitado de lujuria, no quiso retractarse, prefirió su orgullo, de manera que consumó toda aberración haciéndose esclavo total de la prostituta de su cuñada devenida en su mujer, que era la que tenía efectivamente el mando.

 Comprender acá la razón por la que el adversario hace cuanta locura le exige su orgullo, su prostituta, esa muerte terna, el mismo amor propio, llegando a someterse y postrarse ante ella volviéndose nada y menos que nada, solo un servil idiota que hace cualquier cosa siendo fiel a sí mismo, a su ambición-perversión-depravación-abismo-vacío-desolación.

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4. UNA VERDAD CLARA Y SENCILLA

 Lo que busca el adversario es desapropiar a la persona de sí misma, es decir, la ataca, humilla, denigra, maltrata, para imponer que se desprecie, que sienta vergüenza y que tenga miedo, porque ahí la coloca en un estado de confusión donde reescribe su ser.

 Lo que hace es sembrar la confusión a partir de poner en duda y cuestionar toda su vida, obligando al alma a que se vea como despreciable, abominable, repulsiva y denigrante, odiándose ella misma.

 Siendo odiada el alma teme, en principio se defiende, justifica, pero con el correr del tiempo, el miedo se impone y el alma duda de sí, se cuestiona y acaba odiándose, por ello siempre el adversario recurre a la violencia, al odio, a la perversidad y todo tipo de maltrato humillante, denigrante, etc.

 El alma que es odiada directamente por el adversario, o indirectamente por medio de alguno de sus siempre fieles siervos idiotas útiles, acaba por quedar desconcertada, confundida, donde se odia a sí, donde comienza una vida infernal sobre la faz de la tierra, dado que se lamenta por sí misma, se preocupa y angustia, se tiene lástima, pena y autocompasión.

 Preocupada por sí, no piensa en mas nada, ni en nadie, se obsesión angustiante y desesperadametne por ser amada, no odiada, por evitar ser maltratada, humillada o despreciada. Esto lo hace inventando una personalidad que le sirva de salvación, una imagen adorable, seductora, algo que el mundo celebre, apruebe, festeje.

 Ahí es donde el alma deja de amar y de obedecer a Dios, ahí se vuelve hipócrita, se engaña a sí misma fingiendo que lo ama, y también engaña a otos fingiendo que ama a Dios, pero, como gusta y conforma a todos, como nadie lo condena, como es agradable al mundo, es decir, de una manera hipócrita, aparente y superficial, tan vanidosa y preocupada por sí que resulta infernal.

 De esta manera el alma dice estar convencida de amar a Dios, convence a otros, y al final, hasta quiere convencer a Dios, demostrando su estulticia, poniendo de manifiesto su incoherencia, su desbordante delirio de orgullo y soberbia. Quiere manipular, dominar y someter a Dios, le exige postración, obediencia, servicio, sumisión.

 Dios no va a seguir a nadie por mas importante que sea en el mundo, ante Él no valen los títulos del mundo, los cargos, ni todas esas inmundas vanidades que recomiendan a una persona en el mundo, al contrario, sirven generalmente como elementos acusatorios ante Dios porque ponen en evidencia el orgullo, la vanidad, el amor propio, la preocupación por sí y el desinterés por Dios de las almas.

 Así es como se forjan los anticristos, se trata de almas que tienen miedo, que se preocupan por sí, ególatras, que practican ocultismo, satanismo, es decir, ‘yoísmo’, se adoran a sí mismas y esperan que todos en el mundo las adoren, y que luego hasta pretenden que Dios mismo las adore.

 Esa imagen que construyen para ser amadas, aceptadas, reconocidas, etc., por el mundo, es el signo evidente de la falta de amor a Dios, del miedo, de la inútil preocupación por sí, de la dedicación a sí, a su orgullo-amor propio, a cultivar la muerte eterna.

 Esa imagen es el anticristo mismo, pues la tienen como su salvación, dado que se desesperan por obtener adoración y suponen que perderse es ser despreciado, entienden que salvarse es ser adorado, están en error total y no quieren salir, desean creer que todo es al revés de como realmente es.

 Quieren creer el error porque lo sienten como propio, porque sienten miedo y se preocupan por sí, de manera que les parece seguro y hasta propio lo que ofrece el adversario, sin considerar que las ha preparado para que piensen de esa manera, para que sientan y crean que dedicarse miedosamente  así, al orgullo-amor propio, a hacerse adorar, es salvación, creyendo que perderse es ser ignorado o despreciado.

 Una simple y sencilla verdad debemos comprender, en ese esfuerzo por ganar, imponernos, prevalecer y lograr que todos nos obedezcan, nos estamos convirtiendo en hijos de satanás, en unos miedosos preocupados por sí que se llenan de mentira, que se drogan con soberbia, que se esfuerzan por creerse dioses para convencerse de que otros deben servirlos y adorarlos, conformarlos y satisfacerlos.

 Esto implica que, dedicados a ser rebeldes y renegados, nos convertimos en unos malditos orgullosos desamorados como el adversario, unos tontos ciegos de orgullo obsesionados por ganar, prevalecer e imponernos obviando o desconociendo la mas simple y sencilla verdad, para ganar hay que perder, pues si el orgullo es derrotado, somos liberados, pero si el orgullo prevalece, somos dominados y esclavizados por el adversario y la muerte eterna, y peor, somos idiotas infelices como satanás que esta dominado, controlado y sometido por su orgullo delirante y que para liberar la presión de su frustración humillante, humilla a las almas maltratándolas.

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5. AL AUTODESPRECIARNOS, LE CREÍMOS AL ADVERSARIO

 Considerar el trabajo que realiza el adversario para someter a las almas, primero las destruye con ataques y persecuciones violentas, les hace creer que son malas y que obran mal, provocando así la creencia de que necesitan una salvación, y es ahí donde él se ofrece como salvador, pues comienza a decirle, sugerirle al alma lo que esta bien y lo que esta mal.

 Acá esta el fruto del árbol prohibido, el alma decide por sí lo que esta bien y lo que esta mal, adquiere una ciencia propia, pero en realidad, no le es tan propia, sino que es sugerencia e imposición oculta del adversario, de satanás, la maldita serpiente antigua.

 El alma cree que elige y decide por sí, pero no advierte que en sí tiene y recibe o escucha y percibe el pensamiento del adversario, un hábil manipulador, un estafador, un maldito embustero desesperado por ser aceptado, tomado en cuenta y no depreciado que logra con esta maniobra perversa conseguir lo que desea.

 Se hace necesitar, es decir, ataca y humilla a las almas convenciéndolas de que son malas, inútiles, etc., y luego él se ofrece como salvador, protector, defensor, etc., y esto lo hace al irles sugiriendo que odien como defensa, que se mientan como si eso diera seguridad y acaben encerradas, hundidas, en su abismo suponiendo que es un paraíso.

 Es perverso, astuto, un hábil manipulador, y no podemos resistir su tentación porque no buscamos a Dios, porque no queremos hacer un esfuerzo por colaborar en la Revelación, y mucho menos un sacrificio por colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios en nuestra vida.

 La verdad es que ya no hay ‘nuestra vida’, porque esa vida que creemos muy nuestra, como dijo El Señor, la hemos perdido suponiendo conquistar el mundo, dado que, al renegar de Dios y no darle el lugar debido en nuestra vida-casa-corazón, ha entrado el adversario, el desolador, el que se hace adorar, ver y reconocer.

 El vacío desamorado de nuestro ser, ese abismo infernal de vicios, ambiciones, egoísmos, perversiones, depravaciones, etc., eso que adoramos diciendo que es bueno, conveniente y necesario, es en realidad nada, solo humo, un delirio, una fantasía, un autoengaño, y es en esa nada que reina el adversario.

 Debe conducirnos a ser nada, porque es la única manera en la que puede penetrar, entrar, estar, permanecer, si somos algo, no tiene lugar. Somos nada cuando mentimos, cuando negamos la Verdad, cuando nos oponemos a Dios eligiéndonos miedosa, viciosa, perversa o ambiciosamente, y somos algo cuando admitimos la miseria propia reconociéndonos necesitados de Dios.

 Considerar que en principio, Adán y Eva eran totalmente superiores a satanás, pero, habiéndose dejado tentar, pasaron a ser iguales, es decir, muertos y sin Dios. Lo que el enemigo hace con todos es lo mismo, nos ataca, humilla y denigra para rebajarnos por la fuerza, para que nos odiemos, despreciemos y así creyendo ser basura, lleguemos a serlo porque nos hundimos, separamos de Dios y dejamos de lado lo realmente importante que es amar a Dios y buscar la Verdad.

 Queremos creer que tenemos una vida, pero en realidad es una horrenda esclavitud infernal, hace el adversario de nosotros lo que se le ocurre, antoja y quiere, nos manipula y nos hace danzar al compás de sus caprichos solo para que acabemos satisfaciendo su ego, conformando a su orgullo, dándole el gusto a su prostituta, la muerte eterna que lo domina, somete y esclaviza.

 Notar lo que ha ocurrido, primero nos hizo renegar del hecho de ser hijos de Dios, luego, teniendo miedo, culpa, preocupados, nos hizo surgir, alzar, levantar apoyados en nosotros mismos enarbolando la mentira, desafiando a Dios diciendo ‘yo soy’, exigiendo aprobación, adoración, no viendo que ahí es el adversario el que es en nosotros y por medio nuestro en el mundo contra Dios reclamando atención, adoración, reconocimiento, clamando victoria sobre Dios.

 Siempre hace lo mismo el adversario porque siempre encuentra quien colabore, se deje convencer, dominar y someter, siempre encuentra almas que no libran el combate espiritual, que no se defienden y que no buscan al Señor, que no lo aman, no lo obedecen, que no les importa ni les interesa dedicándose por completo a sí mismas, o mejor dicho al orgullo-amor propio, que es consagrarse a satanás.

 Comprender lo que hizo, al autodespreciarnos, le creímos, y es ahí que ha entrado en nosotros, y entrando, comenzó a disponer, a trabajar para decir que nos hace adorar, que nos defiende o protege, pero en realidad, esta esforzándose por consolidar su dominio, por afianzar su posición, por esclavizarnos y someternos eternamente, pero previamente tiene otro objetivo que es restregarle a Dios en la cara lo que puede hacer con las almas, hasta con las que dicen que lo aman a El y que lo adoran.

6. IDENTIDAD-VOLUNTAD-PERSONALIDAD

 Tanto en las sectas, como en cualquier grupo o reunión de personas, tanto consciente como inconscientemente, se realiza una transformación de las personas para someterlas a lo general, común, haciéndolas ahí parte del grupo o agrupación, reunión, etc.

 Los que quieren dominar a otros, establecen reglas generales, pautas de conducta, un estándar de comportamiento, y a los que aspiran a ingresar al grupo, los someten a pruebas, a demostraciones de lealtad, que consisten en renuncias a sí en las que logran una desapropiación de sí.

 Ahí anulan o destruyen la personalidad, la identidad, el ser de la persona, a la vez que reescriben, porque le van imponiendo el nuevo ser, su nueva identidad, nueva personalidad.

 Por ejemplo en las fuerzas armadas se busca el espíritu de cuerpo destruyendo la individualidad, obligando a los individuos a pensar en el conjunto, en su subunidad. En las guerrillas se adoctrina igualmente a los cuadros subversivos para que adquieran la personalidad-identidad común. En las religiones y sectas, ocurre lo mismo, el candidato, aspirante a fiel o miembro, debe ir dejando atrás y afuera su personalidad para ingresar.

 Eso se realiza cuando obligan a la persona a que renuncie a su voluntad, cuando le impongan que carezca de voluntad propia, enseñándole directa o indirectamente que tener voluntad propia es algo malo y peligroso, y a la vez, le imponen la voluntad general, común, diciendo que es buena y perfecta.

 Evidentemente, personalidad y voluntad son la misma cosa, porque la voluntad forma la personalidad, y a la vez, ésta pesa sobre la voluntad determinándola si la voluntad es débil o inconsistente, o sea, si no tiene la Fortaleza de Dios.

 La voluntad fuerte es aquella que elige a Dios, que renuncia a sí para aceptar la Voluntad Divina, de su Creador, porque ahí recibe a Dios mismo, recibe Su Espíritu, Fuente de Fortaleza Divina para las almas.

 La debilidad, la cobardía, el miedo, la preocupación por sí, son fruto de no amar a Dios, de carecer de una verdadera voluntad de amarlo a Él. El alma fuerte, que tiene una voluntad fuerte, para el mundo pasa como débil, pues no es caprichosa, rebelde, viciosa, ni perversa, ambiciosa, etc., sino que ama a Dios y lo obedece, mientras que el alma rebelde y corrupta, es celebrada en el mundo como fuerte, dado que el mundo valora lo superficial, aparente y no real, es decir, adora a satanás.

 El mundo es el grupo general donde el adversario sumerge a las almas, es donde las hace entrar, el gran imperio romano, babilonia, sodoma y gomorra. Para enterrar a las almas en el mundo, las persigue, humilla, denigra y maltrata imponiéndoles que abandonen su voluntad, que renuncien a su libertad, o sea, que no amen a Dios, y que mucho menos lleguen a obedecerlo.

 Comprender acá que somos libres cuando amamos a Dios, cuando nos esforzamos por discernir Su Voluntad y nos sacrificamos para obedecerlo. Por supuesto que acá el cerdo mentiroso preocupado por él mismo nos va a atacar y va a decir que tal cosa es una locura, o que es ser sectario, pero la secta gobierna e impera en el mundo, por ello no debemos juzgar por apariencias, la secta se disfraza como la víbora y parece lo oficial, bueno y coherente, mientas que amar y obedecer a Dios es algo clandestino, oculto y de catacumbas otra vez.

 Tanto el adversario por él mismo, como por medio de sus adoradores y colaboradores en el mundo, controlan masas, multitudes, lavan cerebros en forma generalizada y ejercen un control total, debido a que mienten, engañan y hacen creer que lo malo es bueno, y viceversa, orando como ilusionistas.

 Los que dominan, someten, controlan e imperan en grupos cerrados, sectas, etc., hacen creer a sus subordinados que son libres dentro de ese grupo, los convencen de que afuera esta satanás, pero satanás esta en la cabeza de esos grupos haciéndose adorar, imponiendo ser reconocido, visto, creído, clamando ser aceptado e imitado, exigiendo que le hagan caso y demuestren fidelidad.

 Las personas que van renunciando a su voluntad para ingresar a grupos aceptando la identidad-voluntad-personalidad general, creen que son libres porque entran en ese colectivismo individualista, egoísta, donde aparenta ser todo de todos y en beneficio de todos, pero en realidad es de los que controlan y dominan la sociedad, grupo, reunión, aquellos astutos manipuladores, engañadores, estafadores hijos de satanás que se hacen adorar y obedecer, servir y aceptar, creer dioses cuando son la peste misma.

Leer:

8.- CONSCIENTE, INCONSCIENTE, SUPRA-CONSCIENTE Y POTENCIAS DEL ALMA: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/04/8-consciente-inconsciente-supra.html

REVOLUCIÓN MUNDIAL: http://jorgebelojo.blogspot.com.ar/2013/06/revolucion-mundial.html

LA SOCIEDAD DEL PODER OSCURO: http://jorgebelojo.blogspot.com.ar/2013/06/la-sociedad-del-poder-oscuro.html

7. COMO TRATAMOS A DIOS, SOMOS TRATADOS POR satanás

 Hemos caído en la mas horrenda indiferencia a Dios, debido a que nos preocupamos solo y siempre por nosotros mismos, debido a que nos dedicamos a lo que queremos volviéndonos absolutamente caprichosos, obtusos, cerrados, no comprendiendo que ahí es donde quedamos fundidos con el adversario que es a quien elegimos.

 El mundo es un imperio de individualismo común, colectivo, generalizado donde las almas se preocupan por sí, se dedican a sí, donde no saben ni quieren hacer otra cosa mas que pensar en sí mismas y ensañarse hasta lo obsesivo y desesperante tratando de concretar su ambición, saciar su capricho y dar rienda suelta a su perversión.

 No habiendo querido amar, obedecer a Dios, nos hundimos en nosotros, nos ahogamos en llanto, lamento, preocupación, nos ahorcamos con el miedo y terminamos totalmente indiferentes incluso, a nuestro propio bien, empeñados en hacer lo que es malo aun no queriendo, debido a que la fuerza o empuje del adversario se vuelve irresistible, claro, no esta Dios para defendernos, lo echamos y soberbiamente nos dedicamos a valernos por cuenta propia sosteniendo orgullosamente que podemos y resistiéndonos a ver lo que comprobamos a diario, que en verdad no podemos nada sin Dios.

 El alma que se ha separado de Dios, se hunde en sí y comienza a debilitarse mientras se autoconsume, mientras se devora y es devorada por los enemigos espirituales, pues es como la fruta que es arrancada del árbol antes de tiempo, se pudre y agusana.

 Débil, inerte, miedosa, preocupada, el lama busca seguridad instintivamente, caminando a oscuras en un reino de tinieblas, donde ha caído, en el infierno mismo porque vive como en el infierno sobre la tierra, es decir, sin Dios y contra Él, preocupándose por sí y comportándose como un demonio obsesionado por sí, por saciarse, conformarse, defenderse, etc.

 Allá abajo, el alma es fácilmente engañada y manipulada por la serpiente antigua, la que prono le revela la verdad, que todo fue engaño y que ha pasado a ser esclava, deja de lisonjearla y la trata como a la prostituta en la que se ha convertido, la humilla, maltrata y denigra haciéndola hacer o no hacer según a él se le ocurra.

 El alma no tiene defensa ni protección, y encima, se esfuerza por creer con miedo y culpa, por debilidad, que obra bien si se deja dominar y que obra mal si reniega, esforzándose por someterse, adecuarse, acomodarse a los caprichos de su rey-dueño-señor-dios, satanás.

 Cuanto mas se somete a sí misma el alma, mas se entierra en sí y en el abismo adquiriendo al personalidad propia de los demonios, pues para formar parte de su comunidad, y como aun se halla de paso sobre la faz de la tierra, no hace mas que corromperse, deformarse y pudrirse para toa la eternidad.

 El alma sobre la faz de la tierra debería ser libre, pero como tonta, se esfuerza por ser esclava. Semejante estulticia, se ve reflejada en como la humanidad ha pasado a estar sometía y es esclava del nuevo orden mundial. El nuevo orden mundial es la imagen, la estatua, la máscara con la que se encubre un reducido grupo de demonios encarnados que gobiernan el mundo.

 El alma que no busca a Dios y no lo elige, no es libe, eso quiere creer al elegirse a sí misma, pero en realidad es y será esclava, sometida al adversario y se hallará irremediablemente postrada ante la muerte eterna.

 En vez de dejarnos hundir en nosotros mismos y dedicarnos a mentirnos como nos quiere imponer el adversario, debemos hacer un esfuerzo y buscar a Dios, buscar Su Voluntad y colaborar con un verdadero y Santo Sacrificio en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida, porque así es como aprovechamos la maldad infernal y logramos vencer al adversario, eligiendo a Dios, no a nosotros mismos, no importa el odio que escupa el perverso sobre nosotros o que haga vomitar a otros intentando hundirnos, abatirnos, queriendo imponernos que seamos como él, que nos lamentemos por nosotros mismos y nos tengamos lástima, pena y autocompasión.

 La verdad es que el adversario se lamenta por él, se mira con lástima, pena y compasión enfermiza, porque sabe la miseria inmunda y deplorable que es, por ello se esfuerza por construir una apariencia y él mismo esta orgulloso de su apariencia, de su imagen.

 La máscara de satanás en el mundo son esas almas que, orgullosas y satisfechas de sí, se hacen adorar, aceptar y claman porque les presten atención. Ahí el adversario esta orgulloso y satisfecho, pues tales son sus judas modernos, sus hijos predilectos, porque ahí esta por su espíritu inmundo.

 En esas almas el adversario puede desarrollar su orgullo, pues desean estar orgullosas de sí, de esas vanidades inmundas que les ha dado satanás a cambio de su vida en el mundo y en toda la eternidad.

 Si el adversario puede perseguirnos, humillarnos, maltratarnos, consideremos esta simple y sencilla verdad, es la cosecha de la siembra, pues somos tratados por satanás como tratamos a Dios, porque al tratar de esta manera a Dios, nos quemaos sin Él y es ahí donde puede avanzar el enemigo haciéndonos lo mismo.

 El Señor lo dijo, se cosecha la siembra, pero no lo quisimos escuchar. Comprender acá que, mas que vencer al adversario, debemos vencernos a nosotros mismos y esforzarnos por vencer a Dios.

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